La canción Born to Be Alive de Patrick Hernandez es uno de los grandes himnos de la era disco. Fue publicada a finales de 1978 y se convirtió en un éxito mundial durante 1979, alcanzando el número 1 en varios países y liderando la lista estadounidense de música disco.

Musicalmente, destaca por su ritmo enérgico, una línea de bajo muy marcada, arreglos orquestales típicos del disco europeo y un estribillo extremadamente pegadizo. El mensaje es sencillo pero poderoso: celebrar la vida, la libertad y el deseo de seguir adelante. Esa combinación de optimismo y energía explica por qué sigue sonando en fiestas, recopilatorios de los años 70 y bandas sonoras décadas después.

Un dato curioso es que la canción no nació como tema disco. Hernández la había concebido años antes como una balada rock, pero al regrabarla en Bélgica con el productor Jean Vanloo fue transformada en un tema disco, justo cuando el género estaba en pleno auge.

Aunque Patrick Hernandez lanzó más música, «Born to Be Alive» fue su único gran éxito internacional, por lo que suele citarse como uno de los ejemplos más famosos de one-hit wonder (artista conocido principalmente por una sola canción). Sin embargo, ese único éxito fue enorme: vendió millones de copias y continúa generando ingresos y reconocimiento para su autor.